¿Qué fue de nuestro Míster España, Pablo Martín?

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/Modesto Colorado/Foto portada: María Sotoca/

El actor albaceteño Pablo Martín confiesa, entre otras cosas, el motivo de su retirada del mundo de la interpretación. Además, el que fuera Míster España y exsuperviviente, nos cuenta cómo es ahora su nueva vida; una vida junto a la familia que ha formado con su pareja, la actriz Marta Cabezas.

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Pablo Martín saltó a la fama gracias a su belleza al coronarse Míster España en 2001, y su talento como actor le hizo hacerse un hueco en el difícil mundo de la interpretación. Tras trabajar en varias series de éxito, como ‘Ana y los Siete’, encontró su sitio en el teatro.

Hace 15 años comenzó a dedicarse a la interpretación de manera profesional y muy activa, participando incluso en dos o tres producciones al año. Fue hace seis años, al poco tiempo de nacer Munay, hijo de la pareja, cuando tuvo que tomar una decisión. El artista recuerda que “Munay era muy pequeño cuando le diagnosticaron autismo”. Momento en el cual decidió, junto a su mujer, suspender las giras de las obras de teatro en las que se habían embarcado. 

“No podíamos irnos los dos de casa porque era inviable”, recalca. Por esta razón, a partir de entonces, se fueron compaginando en el trabajo, y poco a poco le fueron dando más prioridad a Munay. El actor pone de relieve que “es un crío espectacular, un ser muy especial, pero requiere una atención distinta a otros niños”. Así que, el artista albaceteño, decidió, de una manera muy natural, poner en pausa su carrera como actor. Una elección de la que no se arrepiente, ya que, como el mismo asegura, “lo tenía muy claro”.

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Tras realizar, de manera esporádica, varias obras de teatro más y algunos espectáculos de comedía en vivo, decidió dejar por completo los viajes y las giras para estar más tiempo en casa, centrándose así en su familia y en su nueva etapa en el mundo del marketing y la comunicación estratégica. “Siempre he sido muy creativo y me ha gustado escribir, así que he ido desarrollando mi carrera profesional por otros lares, y ahora estoy muy contento con lo que hago. A veces hay que coger la vida como viene y no pararse a pensar. Lo cierto es que estoy en el mejor momento de mi vida: con mi mujer, mis hijos y con nuevos proyectos.  Aunque pasan los años y uno ya deje atrás la juventud, sinceramente no la echo de menos”, reconoce.

Convencido de que la vida es un orden de prioridades, asegura que desde que nació su hijo, el pequeño ha sido siempre su prioridad. “Soy consciente de que todo tiene su momento. Munay me llegó justo en el de madurez, en el que yo estaba preparado para ser padre y poder tomar ese tipo de decisiones, por eso sé que tomé la correcta”, refleja.

En estos momentos se encuentra preparando un nuevo proyecto llamado ‘Feel Mode’, una aplicación con la que el artista albaceteño se sumerge en el mundo de los negocios dentro de la modalidad ‘Startup’. “A mis 44 años me encuentro de nuevo en el ecosistema de las ‘Empresas emergentes’, pero feliz, porque estoy convencido de que en estos tiempos que corren hay que reinventarse. Estoy muy ilusionado con el proyecto. Se trata de una aplicación dedicada al servicio de mensajería, pero a través de la emoción”, describe Martín y añade que “ahora que todas las redes sociales hacen lo mismo y prima el ‘postureo’, yo propongo dejar los ‘selfies’ y las fotos sin sentido y apostar por transmitir emociones”, detalla.

El más guapo de España

Aunque a principios de los 2000 se coronó como el hombre más guapo del país en el certamen de Míster España, Pablo Martín se considera un hombre modesto. “Yo no pensaba que valía para eso, solo cumplía con una serie de cánones que pedían en ese momento. En aquellos tiempos era un chaval que acababa de terminar la carrera y no tenía otra cosa mejor que hacer y tiré por ahí. Me lo pasé fenomenal, como si de unas vacaciones se tratase. Al final asumí algo que me había tocado representar, y eso me llevó a aprender muchas cosas, a cambiar mi vida, conocer gente y abrirme camino”, narra.

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Este reconocimiento le ayudó a entrar en el mundo de la moda, con el que todavía mantiene relación. “De vez en cuando me llaman para hacer fotos de moda para algunas marcas y lo hago encantado, pero en realidad no me cuido, ni me centro, ni hago nada. Para dedicarse a la moda hay que valer mucho y tener una capacidad que yo no creo que tenga, ya que considero que mis capacidades son otras. Las mías son hablar, leer, escribir, la interpretación y el proceso de crear un personaje”, destaca.

Pablo Martín rememora también con cariño su paso por programas televisivos como ‘Mira quien baila’ o el reality ‘Supervivientes’ en el que participó hace casi 20 años, cuando se hacía llamar ‘La isla de los famosos’, donde acabó siendo finalista. “Mis compañeros concursantes eran gente muy profesional, pero el hambre te va quitando todas las capas sociales y va floreciendo la personalidad de cada uno, tanto lo bueno, como lo malo, pero sobre todo lo malo. A pesar de que no soy una persona extremadamente centrada, sucedió que, como dice el refrán, “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”, y se ve que caí bien y por eso llegué a la final. La verdad es que fue una experiencia muy chula”, afirma el exconcursante. 

Aunque no descartaría repetir la experiencia de un reality, admite estar muy desvinculado de la televisión, reconociendo incluso que, desde hace años, ya no tienen tele en casa. “Llevamos mucho tiempo sin decir eso de: “vamos a ver que echan”. Seguimos consumiendo contenidos en Internet, pero de una forma muy puntual, selectiva y a la carta. Las pasadas navidades fuimos a Albacete a ver a mis padres, y como ellos si tienen televisión, nos sentamos un rato a verla y, a pesar de ser consciente de que, en su día, fuimos partícipes de todo eso, nos dimos cuenta de que nos hemos apeado del mundo. La gente habla de cosas en la tele que no entendemos. Estamos desconectados del ‘famoseo’ actual y de las ‘celebrities’ que no sabemos ni quien son”, puntualiza.

De su paso por televisión no todos los recuerdos son buenos. El actor confiesa que sus sensaciones con la interpretación son totalmente opuestas  a las que vivió en televisión, donde se encontró “un ambiente muy competitivo”. Sin embargo, en las series de Tv, en el cine, y sobre todo en el Teatro es donde me he sentido cómodo”, indica.

Y es que el Teatro le dio la oportunidad de tener contacto directo con el espectador, algo con lo que el actor albaceteño disfrutaba mucho. “Me gustaba tener la posibilidad de repetir ese proceso en cada sesión, de probar cosas, y de ir afinando el instrumento para estar cada vez más cómodo. Evidentemente trabajar en las series de televisión también era fantástico, pero prácticamente pagan por esperar. El principal problema en este campo es que cuando llega tu momento tienes que estar brillante y afinar lo que puedas para hacerlo bien a la primera, porque no hay tiempo, ni presupuesto”, explica.

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La interpretación es su gran pasión y no duda en afirmar que, aunque no se vuelva a subir a las tablas, seguirá sintiéndose actor. “Es lo que más me gusta, de hecho, aunque no es algo con lo que cuente a corto plazo, no descartaría volver a hacerlo si mi vida personal me lo permitiese, pero si no, tampoco pasa nada”, concluye. Una nueva etapa que, a buen seguro, estará llena de éxitos.

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