La emotiva carta de agradecimiento de una madre a los sanitarios del Hospital de Albacete

TOyota

/Redacción/Fotos: Cedidas Beatriz Molina/

Beatriz Molina es una albaceteña a la que el pasado mes de noviembre, embarazada de 30 semanas, el mundo se le vino abajo tras una revisión rutinaria. Hoy, 2 meses después y tras 21 días de ingreso hospitalario, Beatriz sonríe con su pequeño Iván en brazos y ha querido remitir a El Digital de Albacete la siguiente ‘Carta Abierta’ para agradecer en primera persona el magnífico trabajo realizado por todos y cada uno de los profesionales sanitarios que la trataron así como el sensacional trato humano recibido en todas y cada una de sus tres semanas de ingreso hospitalario.

A continuación les reproducimos de manera íntegra la ‘Carta Abierta’ redactada por Beatriz Molina y remitida a El Digital de Albacete:

“Es curioso cómo los seres humanos, por naturaleza, tendemos a quedarnos siempre con la parte negativa de las experiencias vividas y, sin embargo, cuando todo se torna de luz y color, no recordamos agradecer todo cuanto hemos recibido. Es por ello que, no puedo dejar pasar la oportunidad que se me brinda para agradecer, desde lo más profundo de mi corazón, los momentos que recientemente he vivido en primera persona. Me presento, mi nombre es Beatriz Molina.

El 22 de noviembre de 2019 comenzó mi pesadilla cuando, en una revisión rutinaria, mi mundo se vino abajo. La doctora Pilar Moreno detectó que algo no iba bien en mi embarazo y, activó todas las alarmas para mi ingreso hospitalario. Yo, lo sabía en cierta manera ya que, mi cuerpo me estaba mandando, en ese sentido, señales que no eran equívocas. Estaba embarazada de 30 semanas, la historia volvía a repetirse. Sí, tocaba revivir de nuevo la experiencia que viví con mi hija mayor hace 9 años. Mi cuerpo estaba volviéndose loco de manera casi repentina y mi experiencia me decía que iba a ser algo imparable. Mi tensión arterial estaba disparada y todos los indicadores nos decían que el embarazo no estaba yendo por los cauces adecuados. 

Desde el momento en que pasé a ser un paciente ingresado del Hospital General Universitario de Albacete, en la planta primera de Ginecología y Obstetricia, la amabilidad y el trato que comencé a recibir era algo que sobrepasaba lo normal o lo que pudiéramos llegar a pensar como normal. Es curioso cómo puede llegar a influir en el estado anímico de un paciente, el tratar con profesionales humanos y que, en todo momento, son capaces de ponerse por un segundo en tu lugar y empatizar con tu situación. Mi estado de ánimo iba empeorando o mejorando por días o mejor dicho por horas, era una montaña rusa de emociones y, mi único consuelo, era los ánimos que recibía tanto de la familia, sobre todo de mi marido David, incondicionalmente a mi lado y mis hermanas Llanos y Rocío que pasaron infinitas horas a los pies de mi cama, amigos y el personal de esta planta. Con estos últimos, compartía las fotos o llamadas recibidas de mis nenas, Adriana y Paola y, percibía de su parte, cómo se alegraban de ver en mi un ápice de alegría y consuelo. De hecho, me preguntaban por ellas a diario para sacarme una sonrisa. No es posible nombrar, durante mis 21 días de ingreso hospitalario, una mala experiencia, o palabra negativa, de ninguna persona de esta planta, desde auxiliares, enfermeras, matronas y equipo médico.

Tras una ecografía Doppler, realizada el 9 de Diciembre de 2019 por el amabilísimo y humano D. José María Sánchez Peña deciden, de manera consensuada por el equipo médico, que mi embarazo debe llegar a término el 10 de Diciembre de 2019 mediante una cesárea. Previsiblemente, el bebé debe nacer ya y éste se desarrollará perfectamente en el exterior sin ningún problema.  

Efectivamente, a día de hoy, puedo decir que, gracias al espectacular trabajo del equipo tanto de Ginecología como de Pediatría y, a las decisiones tomadas, mi bebé, Iván, es un niño sano y que no ha necesitado nada más que los cuidados propios de un bebé nacido con bajo peso y en semana 33. 

Es difícil no recordar mis semanas de ingreso en el hospital de Albacete sin emocionarme. Impresionante ver como el Jefe de Servicio de la planta de Ginecología D. Antonio Amezcua y, D. José María Sánchez Peña, siendo yo una persona totalmente anónima para ellos, se personan en mi habitación para interesarse de cómo está mi hijo y, por supuesto, de cómo estoy yo, al terminar su turno laboral. Ambos me dicen que por favor cuando le den el alta a mi hijo Iván, no me vaya con mi pequeñín sin que ellos lo puedan conocer, sin despedirme de ellos. Sentir en ese momento que mi alegría es su alegría no se puede describir con palabras. 

Cómo no recordar, emocionada también, a las Ginecólogas Amparo Argüello, Marta del Valle, María Serna, Leyre Gil, Azucena Tello y, cómo no, a Sergio, ginecólogo residente y que, de manera recurrente, tuvo que aguantar mis lágrimas día tras día, que suerte contar contigo en Albacete. Qué difícil recordar los nombres de todas las enfermeras/os y auxiliares que estuvieron conmigo minuto a minuto y me aguantaron, siempre con una sonrisa, especial mención a Javi y Carmen, mejores personas aún que profesionales. También al equipo de matronas al completo, en especial a Isabel Molero y a Rocío Martínez, matrona y amiga que hizo lo imposible para llegar a tiempo a mi cesárea, dejando de lado, por un momento, sus obligaciones familiares y laborales para estar conmigo.  

Mis agradecimientos también a todo el equipo de UCI y Neonatos del Hospital de Albacete. Al igual que en la planta de ginecología, no sólo profesionales con nombre y apellido, sino personas con una humanidad que excede de lo que, repito, pudiéramos considerar normal. Espectacular equipo pediátrico. Especial mención a nuestra queridísima Doctora María Vaquero, pediatra encargada de Iván, a María Bengoa por aguantar mis nervios e histeria vivida en UCI y a Mamen. Vosotras mejor que nadie sabéis lo mal que lo pasamos los papás con bebés ingresados y hacéis que el camino hacia la ansiada alta médica sea mucho más agradable. Gracias a nuestra amiga Julia, auxiliar de Neonatos y a todas las auxiliares y enfermeras tanto de UCI como de Neonatos, gracias Charo, Estefanía y Elvira. Una vez más, nos habéis demostrado el por qué es una UCI Neonatal Referente en Castilla-La Mancha y, por supuesto, en toda España. Que orgullo ver cómo trabajáis y os dejáis el alma en ello”.

Gracias a nuestra sanidad pública y gracias a los profesionales del hospital de Albacete, sois lo más.

Concluyo mis agradecimientos con unas palabras de Pau Donés, cantante de Jarabe de Palo, que reflejan perfectamente la experiencia vivida por mí y por tantos pacientes a diario: “Gracias a aquellos ídolos que nadie conoce, sanitarios que te cuidan y te quieren antes siquiera de conocerte. Que te transmiten un amor que tu no esperas. Que realizan un trabajo que requiere un nivel de generosidad, un nivel de amor, un nivel de entrega y de dadivosidad que nunca pudiéramos imaginar”.

Beatriz Molina

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