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VÍDEO | Conocemos el ‘Gran Hotel’, todo un icono de Albacete

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/Sandra Manzanares/ Fotos y vídeo: María Esperanza Panduro/

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El Gran Hotel es uno de los edificios más reconocibles de nuestra ciudad y supone una de las muestras más importantes del modernismo en Albacete. Edificio emblemático situado en el corazón de nuestra ciudad, que caracteriza el entorno urbanístico del Altozano y da comienzo a la calle Ancha.

El Gran Hotel fue promovido por Gabriel Lodares, antiguo alcalde de Albacete, y materializado por el arquitecto Daniel Rubio, y aunque se inauguró en 1917, la construcción no quedaría concluida totalmente hasta tres años después. El Gran Hotel, situado en la calle Marques de Molins, número 1, fue pionero en el sector turístico y hotelero de gran lujo en Albacete sustituyendo a las típicas posadas y ventas de la época, proporcionando a los viajeros el confort que parecía exclusivo de los hoteles extranjeros. Algo a lo que contribuyó la llegada del ferrocarril a Albacete en 1855. Este medio de transporte marcó un antes y un después en el desarrollo de nuestra ciudad.

Así lo detalla el historiador y escritor albaceteño, Vicente Pascual Carrión, señalando que en aquellos años la ciudad comenzaba a expandirse económica, social y urbanísticamente. “No solo se amplía el espacio desde la estación al Altozano”, recorrido que comprende el Paseo de la Libertad o las calles Salamanca y Muelle, sino que también se crea una “pequeña Gran Vía” que nace en el Altozano y llega hasta al Parque Abelardo Sánchez, es decir, lo que hoy conocemos como calle Ancha. De esta manera, el viajero continua caminando en línea recta hasta el fin del Paseo de la Libertad, donde se encuentra con este “magnífico edificio que nos atrae sobre todo por la profusión decorativa del arquitecto”, remarca Carrión.

Y es que este edificio llama la atención de los viandantes por el arte de su fachada ecléctica, que combina los estilos renacentista, gótico, plateresco y modernista. Tres son las cúpulas de cerámica vidriada rematada con unas estilosas linternas las que coronan el Gran Hotel. Balcones y ventanales contribuyen a destacar esta obra, que con el paso de los años ha ido ampliando su categoría y remodelado su interior. “Los edificios antiguos no son utilitarios”, nos indica Carrión, que a su vez señala necesidad de “readaptarlos a los tiempos modernos, siempre que se respete la fachada que es lo que ha sucedido en este caso”. Hecho “milagroso”, remarca el historiador, pues el Gran Hotel constituye una de las pocas construcciones que se conservan de la época en esta zona de la ciudad junto al Museo Municipal, ya que otras como el edificio de la Audiencia, donde se encuentra el actual Palacio de Justicia, o el Banco Central fueron derruidos.

Desde sus ventanas, el Gran Hotel regala unas postales de ensueño y ve crecer a la ciudad, junto a la que celebra un siglo de vida. Cien años en los que el Gran Hotel puede presumir de ser una de las pocas empresas de Albacete que ha sabido mantener su actividad económica durante tantos años. En la actualidad, es un hotel de 4 estrellas que cuenta con 48 habitaciones dobles, dos minisuites y una suite. Estancias diseñadas con estilo contemporáneo que encajan a la perfección con sus elegantes salones destinados a diversos eventos como las reuniones entre amigos, la realización de jornadas o mesas temáticas y como no, la celebración de bodas, nos explica la directora del Gran Hotel, Karmela Rodríguez, añadiendo que el salón principal, cuya capacidad es de 250 personas, es ideal para los eventos nupciales

Variedad que ha contribuido a que el Gran Hotel se haya adaptado con éxito a los tiempos actuales, manteniendo a sus clientes habituales e incorporando nuevas ideas. Iniciativas entre las que destacan técnicas de hostelería moderna como las que ofrece su cafetería, que a partir de las 13:00 horas se convierte en el restaurante ‘Senshoku’. Un punto de encuentro y exigencia culinaria, donde el chef Ade Bueno ofrece una experiencia gastronómica distinta, elaborada en el centro de la sala, ubicación de una cocina descubierta a los ojos del comensal. Como detalla el chef, el Gran Hotel alberga un restaurante en el que los productos mediterráneos se dan la mano con los manchegos, proporcionando toques de vanguardia con sabores asiáticos y japoneses, incorporando sushi y otras variedades para satisfacer los gustos de los comensales.

Y es que, como refleja Rodríguez, el Gran Hotel es fuente de experiencias. Un núcleo donde confluye el movimiento empresarial y la vida cultural de diferentes países, pues si habitualmente el Gran Hotel tiene su cliente ejecutivo; el fin de semana da paso a un ambiente más festivo con la realización de diferentes actos o teatros. Además, en fechas señaladas como Navidad, el Gran Hotel se viste de largo para ofrecer a albaceteños y turistas la mejor de las estancias, que con el paso del tiempo, se convertirá en un imborrable recuerdo.

Multitud son los elementos que hacen del Gran Hotel un lugar emblemático de nuestra ciudad, tanto por su historia como por su elegancia y originalidad, que forman parte de un Gran Hotel ya centenario.

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