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Cuando la música rompe todas las barreras

7 oros

/Esther Sotoca/ Fotos: cedidas/

La música nos puede alegrar, entristecer, hacer soñar e incluso recordar situaciones. Cada persona tiene su propia banda sonora, formada por esas canciones que le evocan tiempos pasados o situaciones concretas. A veces es mucho más que un hobby o una forma de vida, y muchos la buscan para celebrar los buenos momentos o refugiarse en los malos.

Pero la música puede ser mucho más que todo eso. Puede ser una forma de comunicarse y superar barreras. Este es el caso del albaceteño Antonio Belmonte, que sufre Trastorno de Espectro Autista. Esta situación suele provocar alteración de la comunicación verbal y no verbal, así como alteración del desarrollo de la interacción social recíproca. El joven Antonio, gracias a la música, ha logrado expresarse tocando acordes de diferentes instrumentos.

Antonio fue diagnosticado de autismo con tan solo dos años. Su padre es aficionado a la música, y pronto descubrió el interés de su hijo por ésta. La actitud del pequeño cuando escuchaba las sintonías que tocaba su progenitor cambiaba, y por eso decidieron que se convirtiera en una herramienta para luchar contra las limitaciones de su hijo. Antonio Belmonte, padre del joven, explica que “como nos costaba tanto hablar con él, a través de los instrumentos que yo tenía en casa le empezamos a meter los contenidos del colegio y le adaptamos las cosas musicalmente y así empezamos a tratar con él los temas de comunicación”.

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La música no solo despertaba el interés de Antonio por escucharla sino también por tocarla, y con tan solo cuatro años comenzó a tener contacto con el piano. La gran sorpresa para sus padres llegó cuando tenía 5 años, sin que nadie le enseñara logró afinar una guitarra. Su padre rápidamente comprobó con el afinador eléctrico que estaba perfectamente afinada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADe esta forma descubrieron que tiene oído absoluto, una habilidad que posee una persona de cada 10.000. “Reconocen las frecuencias y las notas sin ninguna referencia. Las tiene grabadas de alguna forma extraña en el cerebro”, cuenta Antonio padre.

En la actualidad Antonio toca más de 14 instrumentos y se encuentra en el cuarto y último curso de formación elemental de contrabajo del Conservatorio Torrejón y Velasco. El haber superado las pruebas para el conservatorio supone un nuevo paso en su lucha, pues asiste a las clases colectivas con el resto de alumnos y es otra forma más de interacción con la sociedad para este joven autista.

A pesar de poder estar desarrollando unos estudios musicales normales siguen encontrando dificultades. Antonio Belmonte padre destaca que “muchas veces tenemos que improvisar. En el conservatorio los profesores nunca habían tratado a una persona con estas características, pero la verdad es que se han volcado, y más porque ven que hay resultados”

Además de recibir clases, Antonio es autodidacta. Una de sus pasiones es ver vídeos tutoriales en Intenet para aprender a tocar nuevos instrumentos y nuevas canciones. Este joven dedica horas a Youtube, de tal forma que es así como ha aprendido a tocar el ukelele.

El entono de Antonio no deja de luchar por los beneficios que la música le aporta. Por eso nació el grupo musical Alhambra, del que forma parte junto a su padre y sus dos profesores de apoyo de lenguaje musical y contrabajo. En junio ganaron el certamen nacional ‘Igual Arte’ y a partir de ahí surgieron una docena de actuaciones.

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“Yo creo que puede ser un gran músico”, confiesa su padre. No hay nada mejor que convertir una pasión en una profesión, y ese es el reto de Antonio. Su ilusión es ser afinador profesional de pianos y formar parte de una orquesta tocando el contrabajo. Para ello quiere seguir con su formación y en unos meses se someterá a las pruebas del Conservatorio de Albacete para acceder a la enseñanza profesional  de contrabajo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAntonio Belmonte padre explica orgulloso lo que la música representa en la vida de su hijo: “la música para mi hijo ha supuesto todo. En el conservatorio está en clases colectivas, estamos haciendo actuaciones con el grupo musical y conmigo también pasa muchos ratos en casa mientras toco instrumentos. Todo ello supone para él una manera de comunicarse y en esos momentos siempre está muy contento”

La historia del joven Antonio demuestra que la música va más allá, pues en ocasiones puede ser la mejor medicina para superar las barreras que pone la vida.

Puede conocer más sobre la historia de Antonio en este vídeo elaborado por su padre:

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